Revista de literatura, arte y pensamiento sobre ciudades pequeñas, tango y abstracción

El y ella

y otros poemas de amor y esperanza

Rifaat Atfe


1
Él


Él es libro abierto.
Al leerlo los viajeros, se asientan.
Y al leerlo los que están establecidos,
unos lo alojan en el corazón,
y otros lo arrojan al fuego.
A pesar de eso, sigue siendo libro abierto,
donde se asientan los viajeros,
donde algunos que están establecidos lo alojan en el corazón,
donde otros lo arrojan al fuego.
A pesar de eso, sigue siendo libro abierto.


Madrid, 12-5-2005.




2 
Ella

A Baha’ el-Beni, mi esposa


Cuando él la ve,
se calla,
sin hallar una palabra para empezar a hablarle.
En ella se confunden las palabras.
En ella se hace el tiempo primavera,
la tristeza, otoño,
el verano, libro de luna y poesía,
el enfado, paciente silencio que derrota al odio ajeno.
Y el sueño, se hace árbol
que como jazmín se asoma al espacio.


Madrid, 25-5-2005




3
Mundo


El mundo, que era de seres humanos y
de lluvia habitada de cantos,
ya es tren veloz
donde los viajeros pierden sus rasgos,
río donde sólo se bañan los cocodrilos.
Queremos que el mundo vuelva a ser de seres humanos,
de lluvia habitada de cantos,
que las gentes recuperen sus rasgos,
que los cocodrilos no se apoderen del río.


Madrid, 29-6-2005




4
Los invasores tiránicos

A Maha.


Cada vez que me muevo por casa siento tu presencia.

Pasan los invasores tiránicos
destrozando campos y ciudades,
arrancando los ojos de los niños,
los olivos y los naranjos.
Mas los niños, que crecen sin ojos,
vuelven a plantar naranjos y olivos,
y engendran niños cuyos ojos
vencen a los invasores tiránicos
y cuyas manos hacen la paz,
devolviendo a los campos su esplendor y sus rebaños,
devolviendo, a la vida, vida.


Madrid, 5-6-2005.

      

5
Baha’

A Maha, Mey, Mada, Osama, Hassán y las dos niñas.


Baha’ aparece en el aeropuerto como pidiendo socorro
-igual que había aparecido Maha-,
perpleja, sin saber cómo rellenar el formulario.
Cruzo la zona prohibida.
La libro de su  carga,
rellenándole el formulario, y nos vamos a casa.
Ahora está en casa,
cansada, 
con la voz rota,
mas, con ella, la casa se ha llenado de esplendor.
Las ventanas han dejado caer sus cortinas
para aligerarnos el intenso calor.
Ha traído consigo la humedad del bosque,
el aroma de los seres amados que allí quedaron.
Ha venido ella, trayéndose a todos consigo,
quizás para plantarlos como nuevo sueño sobre mi almohada.


Madrid, 5-6-2005.




6
Otra lluvia


En la calle de la estación de metro, 
las nubes se amontonan en el cielo.
En la estación de metro, aviso de lluvia y de tormenta.
Las nubes de Madrid parecen prestadas de los montes de Misyaf.
Fuera de la estación de metro,  relámpagos, truenos y lluvia intensa,
mientras vamos camino del teatro.
Nos mojamos, y la lluvia sigue arreciando.
En el teatro, 
otra tormenta de voces y emociones.
Entre la lluvia de fuera y la tormenta de dentro,
se erige otro mundo,
cuya lluvia arrecia sobre el recuerdo.


Madrid, 11-6-2005.




7
Este mundo


Este mundo no es sino una estrella
que se encendió hace millones de años y se apagó.
Este mundo no es sino la ilusión de una estrella
que, en el espejismo, creemos eterna.
Este mundo no es
sino un encuentro en la ilusión,
un paseo por un bosque tragado por el desierto.
Este mundo no es sino nosotros.
Este mundo no es sino destrucción.
Mas amamos este mundo.


Madrid, 14-6-2005.

        

8
Sufrimiento


¿Por qué siempre que paso al lado de un mendigo me convierto en él?
¿Por qué siempre que me meto la mano 
		en el bolsillo siento vergüenza por él, por mí?
¿Por qué crece el mendigo dentro de mí,
y empequeñecen las grandes avenidas
y los rascacielos del dinero,
siempre que paso por las calles de las ciudades elegantes?
¿Por qué me pasa esto, 
Ciudades de Sal de Abderrahmán Munif?


Madrid, 14-6-2005.




9
El poeta

A Antonio Gala


Cada vez que me encuentro con Antonio,
recuerdo su oración en Ugarit,
la poesía se erige, en mi interior, sublime y elegante,
y la libertad construye barcos para los mares.
Cada vez que veo a Antonio,
siento que la libertad aún tiene alas,
y que existe en el mundo quien escribe y lee poesía.
Cada vez que veo a Antonio,
recuerdo que el sueño es un cruce de caminos,
y que todos conducen al corazón.


Madrid, 14-6-2005.





10
La casida


Te escribí en la página del corazón,
y te extendiste por mi sangre,
cubriéndome todo el cuerpo.
Te escribí en la página del alma, y me olvidé de ti,
para no esclavizarte,
para que no me esclavices.
Te escribí y me olvidé de ti,
para que no te limitara el recuerdo,
para que no me limitara tu recuerdo.


Madrid, 22-6-2005




11

La sombra


No se preocupaba por su sombra.
Mañana, mediodía y tarde,
caminaba sin preocuparse por su sombra.
Un día el mundo se nubló,
y cubrió el universo una cortina de lluvia
Perdieron sus luces los caminos,
y él, al no ver su sombra, se estremeció.
Al día siguiente,
cuando el sol dejó caer su cortina de luz sobre la tierra,
se quedó tranquilo por su sombra y se durmió.


Madrid, 16-11-2005.
 

        

12 
Dices


Dices: no es a la alegría lo que esperamos, amor mío,
pues los días de alegría ya pasaron
llevándose todas las alegrías.
Dices: no es la tristeza lo que esperamos, amor mío,
pues los días de tristeza ya pasaron
llevándose todas las tristezas.
No es el tiempo lo que esperamos, amor mío,
pues los días del tiempo ya pasaron
llevándose todos los tiempos.
Entonces ¿qué es lo que esperamos, amor mío?
¡Tienes qué decirme, por Dios, qué es lo que esperamos, amor mío!
Pues yo sigo esperando tu regreso,
el ramillete de las hijas, un manojo de amor.
¡Si vienes, volverá a nosotros la felicidad,
la tristeza y el tiempo, mi amor!


Madrid, 21-11-2005.




13
Hoy


Hoy he recordado a todas las gentes que murieron y partieron
llevándose consigo sus rostros y el tiempo.
El tiempo es rostro, amor mío.
Y, hoy, estoy sin rostros,
sin tiempo.
¿Cuál es el sabor de los días sin rostros y sin tiempo?
He recordado. Mas ahora me basta con tu rostro, amor mío.
Me basta, porque él recobra el tiempo
y los rostros de quienes partieron.
A pesar de todo, hoy me basta,
me basta, amor mío.


Madrid, 2-12-2005.

julio 2006 nº 3

eladelantadodeindiana@gmail.com