Revista de literatura, arte y pensamiento sobre ciudades pequeñas, tango y abstracción

Geología necesaria

Las raíces del paisaje de Andrés Díez Herrero  

José Antonio Abella

 

 

A mediados de 1992, en la sombra de silencio proyectada por los resplandores del Quinto Centenario, ve la luz en Segovia el primer número de una colección cuyo título -Hombre y Naturaleza- pone de manifiesto la intención evidente de sus promotores. “Durante demasiadas generaciones -escriben en la página de presentación-, el mandato bíblico Poblad la Tierra y sometedla se ha considerado como un enfrentamiento, como una guerra entre Hombre y Naturaleza.” En esa misma página, el equipo coordinador de la colección explica que el ámbito provincial de la misma “no debe ser entendido como un territorio acotado, sino como un punto de partida, limitado y modesto pero firmemente convencido de que la parte es un reflejo del todo, consciente de que nuestro pueblo, nuestra ciudad, nuestra provincia son, al fin y al cabo los fragmentos del Planeta más próximo a nosotros”.

Catorce años después, dos de los miembros de ese equipo, Andrés Díez Herrero y José Francisco Martín Duque -geólogos ambos, vinculados al Instituto Geológico y Minero de España y a la Universidad Complutense de Madrid respectivamente- nos ofrecen el último título de la colección: “RAÍCES DEL PAISAJE. Condicionantes geológicos del territorio de Segovia”. A pesar del subtítulo, no se debe caer en el error de pensar que se trata de una obra con interés únicamente local o provincial. Muy al contrario, los autores, en línea con lo expuesto anteriormente, parten de la premisa de que “lo local no es sino la orilla más cercana de lo universal”.

Nos encontramos ante una obra singular, que ha sido gestada a lo largo de muchos años y que constituye una verdadera joya para los amantes de la Geología. Conciliar rigor y divulgación no es tarea fácil, especialmente en una materia menos conocida por el gran público que otras ciencias de la Naturaleza como la Botánica o la Zoología. Ése parece haber sido el reto, conseguido a mi entender, de los autores de Raíces del Paisaje, título con una triple vertiente: raíz como incursión el pasado de la Tierra , raíz como sustento de la vida, y raíz como soporte, como cimiento del paisaje. La estructura de la obra está compuesta por cuatro grandes apartados: Origen y evolución geológica, que nos ofrece una visión de los periodos que van desde el océano primitivo hasta la reciente aparición de la Sierra de Guadarrama. Un mosaico de terrenos y paisajes, donde se muestra la provincia de Segovia como un pequeño continente donde están representados casi todos los elementos geológicos de los grandes continentes. Lugares para la interpretación del paisaje, un amplísimo recorrido por los puntos más significativos y didácticos -desde la óptica geológica- del territorio segoviano: cumbres, valles, páramos, campiñas, etc. Y, finalmente: Condicionantes geológicos de las actividades biológicas y humanas, donde se abordan aspectos de geoecología y etnogeología que no suelen estar desarrollados en las guías divulgativas y manuales geológicos habituales.

Por último, al modo de las grandes producciones cinematográficas, el libro se cierra con un apartado Así se hizo, que muestra la complejidad de su elaboración, los vuelos efectuados para obtener las impresionantes imágenes aéreas que ilustran sus páginas, y el justo reconocimiento a las muchas personas que han colaborado en la obra. En este sentido es necesario destacar el trabajo de Jorge Soler, que ha realizado unas ilustraciones meticulosas y necesarias para ilustrar aspectos que, sin ellas, serían de difícil comprensión; de los fotógrafos Justino Díez y Alberto Carrera, a quienes pertenece gran parte de las muchas fotografías, todas excelentes, que hacen de raíces del Paisaje una obra visualmente muy atractiva; y de Mariano Carabias, cuya maquetación de la obra es un ejemplo de elegancia y bien hacer.

 

Andrés Díez Herrero: Las raíces del paisaje, Ed. Junta de Castilla y León.

Valladolid, 2006.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

julio 2006 nº 3

eladelantadodeindiana@gmail.com