Revista de literatura, arte y pensamiento sobre ciudades pequeñas, tango y abstracción

De insomnios y ratones ciegos

 Julia Otxoa

 

Traducción al Euskera

Felipe Juaristi

 

- Observo que en muchos de sus relatos el protagonista acaba quedándose plácidamente dormido. ¿A qué se debe?

- Bueno, tal vez sea un modo de descansar, frecuentemente sufro insomnio, así que el hecho de acabar algunos de mis relatos con el protagonista entrando en un dulce sueño posiblemente sea un modo de realizar un deseo imposible de consumar en la realidad.

 

Julia Otxoa

 

- Hablando de hombres dormidos.... también Goya aparece muchas veces en su obra narrativa ¿Qué me dice de su famoso cuadro “El sueño de la razón produce monstruos”? Usted lo incluyó en uno de sus cuentos, también hay en él un hombre dormido sobre una mesa.

 

- Goya me gusta mucho, y ese cuadro no refleja precisamente lo apacible de un hombre dormido sino todo lo contrario, hay fieras y murciélagos a su alrededor, posiblemente el pintor trató en este cuadro de criticar los horrores e injusticias de la sociedad que le toco vivir, de mostrarnos que a veces los sueños de los hombres pueden ser un infierno.

 

A propósito de murciélagos, ¿Sabía usted que tenemos en el cráneo un hueso llamado esfenoides con forma de murciélago? Dentro de él se encuentra otro pequeño huesecillo llamado silla turca que aloja dentro de ella a la hipófisis, glándula de esenciales funciones para la vida. La anatomía comparada sorprende con sus hallazgos.

 

Los murciélagos pertenecen al orden de los quirópteros y son los únicos mamíferos que pueden volar, en eso se parecen a los humanos , el hombre también es un mamífero y vuela a través de sus sueños. ¿No le parece?

 

- No sé, miradas así las cosas ...relacionándolas de ese modo, pueden darse asociaciones francamente curiosas, el hombre y el murciélago pertenecen a la especie de los mamíferos.......y ambos son voladores nocturnos, el uno sale de caza, el otro vuela soñando sobre su almohada .

 

- ¿Soñarán los murciélagos? Durante el día mientras duermen colgados de las vigas o tejados tal vez sueñen que son humanos ¿no?

 

- Tal vez

De todos modos los seres humanos tenemos un hueso en forma de murciélago dentro del cráneo , eso debería darnos que pensar a la hora de hablar de esos pequeños cazadores nocturnos

¿No le parece?

- Tal vez sea el murciélago que nos está soñando colgado en el interior de nuestro cráneo. ¿No cree? Y nosotros seamos tan solo el sueño de un murciélago dormido.

 

 

 

Gunten café

 

J. Otxoa; Diario de Maderas

 

 

Silenciar la escritura, salir de casa, caminar hacia el azar, experimentar el tiempo como forma de creación, como otro modo de expresar el mundo, la percepción como escritura íntima.

 

Idazketa isilarazi, etxetik irten, patuaren bila ibili; denbora sorkuntza gisa, mundua idazteko beste modu baten gisa sentitu, adimena barneko idazketa balitz bezala onartu.

 

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Acostumbraba a dictar las sentencias de muerte sobre delicados papeles confeccionados con alas de mariposa.

 

Herio-zigorrak tximeleta-hegalez egindako paper delikatuen gainean idazteko ohitura zuen.

 

 

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Me río abiertamente de la desorientación en mi búsqueda y haciéndolo experimento la sensación de haberme liberado después de haber estado prisionera largo tiempo. Bailo sin rumbo fijo a campo través, cada día un viaje alrededor de la aproximación.

 

Barre egiten dut nire bilatzearen norabideaz, eta hala eginez, askatua naizela uste dut, luzaroan preso egon ondoren.

Zelaian barrena dantza egiten dut noragabe, egunero bidaia bat hurbilketaren inguruan.

J. Otxoa; Casca-luces

 

 

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A veces dejo que la fiera

meta su pata por la ventana

y me revuelva la sopa,

luego, cuando se aleja otra vez hacia la melancolía,

queda un rastro de pelos en mi plato,

una navegación a la deriva,

un idioma extraño y necesario.

 

Batzuetan uzten diot piztiari

hanka leihotik sartu

eta zopari eragiten,

gero, berriro malenkoniaren basora doanean,

ile arrastoa geratzen zait platerean, itsasbidea jitoan,

hizkuntza arrotz eta beharrezkoa.

 

 

 

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Existió en otro tiempo un lugar donde cada pétalo caído era enterrado

en una pequeña tumba de cristal.

 

Bazen garai batez toki bat non eroritako lore-orri bat lurperatzen zuten, kristalezko hilobi txiki batean.

 

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J. Otxoa; Buenos días, censura

 

Harta estoy de repetirlo en todas las embajadas, soy Camille Godan, traductora atípica, hasta el extremo que bien podría tener al menos cinco piernas y doce manos, todo un concierto en sol mayor para un número indeterminado de cabezas.

 

Asper-asper eginda nago enbaxada guztietan errepikatzeaz, Camille Godan nauzue, itzultzaile ezohikoa, izan ere, ongi izan nitzakeen bost hanka eta hamabi esku, buru askorentzako kontzertua sol maiorrean.

 

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Todavía recuerdo aquellos bárbaros ritos funerarios,

el carnero abierto en canal colgado bajo el púlpito,

el buey en la puerta de la iglesia

engalanado con sotana y borlas rojas

un pan hincado en cada cuerno.

 

El banquete de los allegados al difunto

el humo de los puros, los licores.

 

Comido al fin el carnero abierto en canal

y el buey engalanado,

solo ayunaba el cadáver a un metro sesenta bajo tierra,

J. Otxoa; El caballero de la vértebra.

Gogoan ditut oraindik halako hileta basati haiek,

aharia goitik behera irekia pulpitupean zintzilik,

idia eliz atarian, sotana eta borla gorriak,

ogi bat adar bakoitzean sartua.

 

Hildakoaren lagunen oturuntza

puruen kea, likoreak.

 

Azkenerako goitik behera irekitako aharia janda

eta idia galaz jantzirik,

hildakoa baraurik, lurpean metro eta hirurogeitara.

 

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La escena recuerda la atmósfera de los cuadros de Vermeer, la austera habitación parece una celda, entra suave la luz por un ventanal a la izquierda iluminando el cuerpo de una ternera abierta en canal colgada del techo, junto a ella un poco en penumbra en una desnuda mesa, un hombre de mediana edad escribe sobre la influencia que el olor de las reses muertas ejerce sobre los escritores del siglo XXI.

 

Eszenak Vermeerren koadroetako atmosfera dakar gogora, gela latzak ziega dirudi. Emeki sartzen da argia ezkerrean dagoen leihatila batetik, sabaitik zintzilik dagoen bigantxa goitik behera irekitako bat argituz, haren ondoan itzalpeagoan mahai huts batean, gizon bat, adinez heldua, idazten ari da hildako abereen usainak XIX mendeko idazleengan duen eraginari buruz.

julio 2006 nº 3

eladelantadodeindiana@gmail.com