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Revista de literatura, arte y pensamiento sobre ciudades pequeñas, espacios plegables y ríos escondidos.

Retrato de una dama
Pedro Fernández Cocero

lampshade
Noni Lazaga:
Arquitectura elástica 4.

¿ Quién era ella, realmente? Esta dama, cual la protagonista de un relato policíaco, diluye su identidad tras varias y disímiles etiquetas. Escapa, así, a la pluma del articulista que aquí firma. Y éste se dice a sí mismo: "existen en la ciudad eruditos e indagadores de legajos, sabedores, sin duda, de la prosapia y trazas de esta cosmopolita señora". Empero, pisando el terreno propio de tales jueces y tentado por el visaje detectivesco que a ella la baña, el articulista cede a la audacia de pergeñar tres o cuatro esbozos de esa, para él, elusiva mujer.

Esbozo 1°
"San Juan de los Caballeros" es una de las bellas iglesias románicas ornato de la ciudad de Segovia. Como centinelas, unos cipreses se yerguen ante el templo; los arcos, en las ventanas superiores de su cuadrada torre, apuntan hacia lo conopial.

Vista exterior de la iglesia de San Juan de los Caballeros
Valentín Carderera (Atribuído)
Vista exterior de la iglesia de San Juan de los Caballeros

Pero entremos. No hay culto aquí, nos acogen los contraluces, su hermosa nave es ahora auditorio de música, y a veces se proyectan en su cabecera películas de las cuales la ciudad acoge varios ciclos especiales. Este templo, siglos XII y XIII, al ser abandonado de su liturgia en el siglo XIX fue comprado a principios del XX por el ceramista don Daniel Zuloaga para dedicarlo a taller-museo donde los colores y barros de la familia Zuloaga celebraban también un oficio litúrgico de la ciudad y su tierra.
Esta somera descripción nos ha servido para acceder al ábside central - la iglesia tiene tres -. En el lado del Evangelio hay dos grandes laudas de pizarra. Junto a la primera hay un letrero que leemos con cierta parsimnia y reza como sigue:
Aquí yace la ilustre
Y noble señora doña angelina de grecia fixa de el conde;
Juan y nieta de el r[ey]
de ungria muxer de : dyego concalec de contreras
muere hacia 1420

En este momento oigo ruidos, ¿en la bóveda, en el ábside?, ¿los obreros, reparando el auditorio? ¿Acaso los fantasmas de don Daniel y los suyos, cuya vivienda estuvo arriba? ¿O tal vez es Angelina que protesta? Si fuese así, podría ser por el intruso, o bien por la versatilidad de sus cronistas.

Daniel Zuloaga en San Juan de los Caballeros
Fotógrafo desconocido
Daniel Zuloaga en San Juan de los Caballeros

Ahora leo el folleto turístico, papel "couché” que me entregó el conserje del auditorio: La laude de pizarra de Angelina dé  Grecia, nieta del  rey de Hungría, cautivada por Bayaceto y 'Tamerlán, quien la envía hasta Segovia como regalo para Enrique III, a fines ád siglo XIV Y comienzos áel XV.

Boceto 2º
Julio Torre, profesor de literatura en la Universidad de Méjico, escribe en su manual de literatura española, refiriéndose al poeta Alvarez de Villasandino: "el venal  y mendicante A. de V. alquila su musa para cantar amores ajenos, no siempre legítimos ... " Este trovador del siglo XIV, de nombre Alfonso, cantó a Angelina de Grecia, según nos cuenta un libro editado por "Taurus, Temas de España" (al cual volveremos luego, en nuestro itinerario detectivesco, quebrado en zigzag como es usual).
y en este punto nos preguntamos: ¿la tesitura habitual o actitud de un determinado poeta nos dicen algo sobre la índole de la mujer a quien éste canta? De ese trovador cabe añadir, según nos dice el susodicho profesor en su manual también arriba mentado, que "terció en un pfeito sobre fa primacía de liennosura rzabúfo entre fas monjas de Seviffa y%fecfo".

Canta a la  Estrella Diana, a la cautiva Angelina de Grecia y a la Fortuna mudable
Alfonso Alvarez de Villasandino
Canta a la Estrella Diana, a la cautiva Angelina de Grecia y a la Fortuna mudable.

Boceto 30
El rey de Castilla Enrique III envió una embajada de dos caballeros de su corte al poderoso Tamerlán. Este los recibió en su "corte errante". Como es sabido, los reyes mogoles reinaban casi todo el rato a horcajadas de sus veloces caballos. Tamerlán acababa de derrotar al turco Bayeceto. Estos sucesos retrospectivos nos los cuenta Blasco Ibáñez en su ingente obra "La vuelta al mundo de un novelista", libro 111, cap. VII, "El gran mogol'.

Tamerlán, muy educado (lo cortés no quita lo valiente), quiso corresponder con esmero a la gentileza - no exenta, en mi opinión, de curiosidad pueblerina, léase diplomacia - del rey castellano y le envió a éste una carta acompañada de un pingiie presente. Leemos de Blasco Ibáñez: " ... varias joyas procedentes del saqueo del campamento turco y dos circasianas o griegas pertenecientes al Harén de Bayaceto."

Tamerlan
Tamerlán

"Estas odaliscas - seguimos leyendo a Blasco Ibáñez - fueron bautizadas en CastilIa; una se llamó Angelina de Grecia ( ... ). Doña Angelina de qrecia casó con un rico vecino de Segovia; ( ... ) y las dos dieron origen a una descendencia de guerreros, jurisconsultos y hombres de iglesia."

Rui Gonzalez de Clavijo
Rui González de Clavijo

Una segunda embajada del rey castellano, según nos cuenta el fértil escritor, dio origen a uno de los libros de mayor interés geográfico de la Edad Media: "Itinerario de Rui González de Clavijo ".

Manuscrito del Itinerario de Rui Gonzlez de Clavijo
Manuscrito del  Itinerario de Rui González de Clavijo

Boceto 40
El articulista que suscribe no tiene acceso a ese "Itinerario", el cual, por otra parte, nos alejaría de nuestro objetivo. Mas echa mano al volumen que aquí detalla:
"Libros españoles de viqjes medievales". (Selección), edición de Joaquín Rubio Tovar, año 1986, Taurus Ediciones. Madrid.
A propósito de la primera embajada de Tamerlán - la de Rui González de Clavijo fue la segunda-, el libro que nos ocupa dice en su página 69: "Tras la 'Victoria de Tamorlán [sic] a Bayaceto – el poderoso Kan recibió a los embajadores y les entregó una carta dirigida al rey Enrique, al tiempo que devolvía a dos mujeres españolas [sic], doña Angelina de Grecia y Doña María Gómez, cautivas [sic] hasta entonces de los turcos."
 

Mi vagarosa memoria me susurra al oído: En algún papel impreso has leído que en su arribada a España tales señoras, en alguna ciudad, tal vez Sevilla, trajeron encalabrinados (la frase es mía) a muchos y notables caballeros.
Ciertos pasajes de dos libros, un cuadernillo turístico, una lauda de pizarra en un ábside, un escurridizo trovador y un impreciso papel nos proporcionan algunos rasgos de esta mujer, pero su rostro real se desdibuja para mí, evanescente.

Diciembre 2009 nº 9

eladelantadodeindiana@gmail.com