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Revista de literatura, arte y pensamiento sobre ciudades pequeñas, espacios plegables y ríos escondidos.

Doble o nada  de
Maribel Gilsanz

Francisco Otero

Noni Lazaga
Noni Lazaga:
s.t/2. serie b.u.r.k.a.s. Detalle.  Lino .200x50 cm

Doble o nada y El punto invisible (*)  son dos novelas de diferente naturaleza pero que giran en torno al enigma de las  dobles vidas y de la pasión del deseo.
Baruch Espinoza sentenció ya en el siglo XVII  que  “ la esencia del hombre es el deseo “. En nuestros días Gilles Deleuze sostiene que “ el ser humano es una máquina deseante “.
Lo que la autora nos plantea en estas novelas es que “ tal vez aspiramos a  tenerlo todo, aún a riesgo de quedarnos sin nada “. 
El protagonista de Doble o nada , el periodista  Ricardo Cuesta, tiene que escribir un artículo sobre una persona que al morir se descubre que ha llevado una doble vida con dos familias distintas,
que  se conocen en el velatorio. En el curso de su investigación se verá arrastrado por la imposibilidad de renunciar a su relación sentimental  simultánea con  Tina y Juana, hijas del difunto. Ricardo  Cuesta siente la dolorosa punzada de que no tendrá tiempo de completar la solicitud de tantos deseos como le asaltan.
La vida de los hombres gira en torno al hambre, al sueño y al deseo. El hambre y el sueño lo relacionamos con las necesidades que pueden ser saciadas. El deseo se vincula con nuestro ser interior y nunca se colma, nunca se clausura, es como el Ave Fénix que  renace una y otra vez de sus propias cenizas.
El deseo es el reconocimiento de que somos seres incompletos, lo que nos obliga a salir  fuera de nosotros mismos para tratar de llenar esa ausencia. El deseo se hunde en la angustia cotidiana. 
El  enigma de la doble vida del difunto Manuel Pascual ( un guiño a la doble vida de Matías Pascal de Pirandello ) oculta para sus dos familias, se revela en el deseo de Ricardo Cuesta de las dos mujeres, en su imposibilidad de renunciar a ninguna,  y por tanto, de elegir. Vive su vida en función del pasado que sustenta su presente desordenado ; consulta de manera obsesiva las efemérides que le anclan a la historia y le proporcionan seguridad. Las únicas elecciones que realiza son las cotidianas de escoger , con ciertos titubeos, la ropa que se pone, la música y la comida. 
R. Cuesta es un inmaduro de cuarenta años, un egoísta, incapaz de gobernar sus sentimientos como un adolescente, una personalidad narcisista, dominado por un hedonismo que consume su vida en escribir reportajes de viajes exóticos y en desear todo lo que se le pone ante su mirada  y abre el apetito del ojo. Ante la angustia  que le provoca la posibilidad de no tenerlo todo y de comprometerse no toma ninguna decisión, pero  una voz interior le dice que se vaya, que  renuncie, y emprende un viaje exótico por el río Yukón.

Maribel Gilsanz ha escrito una novela  desde una perspectiva sentimental y nos ofrece la intimidad de un universo femenino : dos madres y dos hijas que quieren saber la verdad de la vida de un marido y de un padre del que sólo conocen la mitad de su biografía. 
El otro tema nuclear de la obra es el de la doble vida : doble vida de Manuel Pascual y de Ricardo Cuesta. El novelista también lleva una doble vida porque se desdobla en sus personajes y mientras escribe vive en dos mundos diferentes. Y nosotros, lectores de novelas, nos convertimos en otro y  vivimos otras vidas. Decía Unamuno que  cuando leemos una novela no debemos preguntar qué le pasa al protagonista, sino qué me pasa a mi. 
En gran medida El punto invisible de M. Gilsanz es también una novela sobre el deseo y sobre la doble vida. La narradora, Elvira Velasco, estudiante de filosofía y camarera de un restaurante, quiere escribir un ensayo filosófico sobre  el deseo y su  satisfacción. Al tiempo que toma notas para su preparación, su vida se convierte en una novela con el mismo título, El punto invisible :  “trato de escribir un ensayo  mientras vivo y, al vivir, todos escribimos una novela “ anota  la narradora – protagonista.
Como estudiante de filosofía , Elvira procura explorar, indagar y preguntarse  sobre  el sentido de su vida, en un proceso en el que  pretende  descifrar sus sentimientos. Para María Zambrano “pensar es  ante todo descifrar lo que se siente “.
La existencia de Elvira  es una mezcla de vida y pensamiento. Su vida es un proyecto problemático e inseguro,
y sus deseos personales, sentimentales y profesionales le hacen zozobrar, por lo que se pregunta, llena de inseguridad si podrá “ ¿ Escribir sobre la satisfacción de los deseos, mientras tropiezo con mis limitaciones para reconocer, interpretar, aceptar y manejar los míos “ ¿
El punto invisible es en el que se produce el choque de nuestros deseos con la realidad de las cosas. La vida es un aprendizaje de hasta dónde podemos llevar nuestros deseos  para que no se produzca ese amargo choque.
El antagonista de Elvira es Jorge Bello, filósofo, que ha embellecido su apellido auténtico ( Pacheco ) , que arrastra una tragedia desde su infancia y  que se ha creado una nueva vida.
El amor en las dos obras es una fuerza enigmática y enajenante, un sentimiento  que ha perdido la trascendencia y que termina agotado, en la huída y la pérdida : “ Nunca cuidamos lo suficiente aquello que no queremos perder “, es el emblema que abre y cierra esta novela.
Las dos obras están narradas con una prosa que fluye natural y segura; las dos , pero sobre todo la primera es una obra muy visual, casi cinematográfica. Los diálogos son muy vivos y ágiles.
Un magnífico comienzo de Maribel Gilsanz, que se ha  revelado como una novelista poseedora de un mundo y de una voz propia. 

(*) Maribel Gilsanz. Doble o nada. El punto invisible. Ed. Tertulia de los martes. Caja Segovia. 2008. 174 páginas 
 
 
 
 
 
 
 
 

Diciembre 2009 nº 9

eladelantadodeindiana@gmail.com