entry picture

Revista de literatura, arte y pensamiento sobre ciudades pequeñas, espacios plegables y ríos escondidos.

El poeta Luis Felipe Vivanco y Segovia

Jesús González de la Torre

abstract
Noni Lazaga
s/t 3. serie b.u.r.k.a.s. Detalle. Lino .38x 50 cm

Estas líneas sirvan como recuerdo del paso del poeta Luís Felipe Vivanco por Segovia
Hace años al salir de un homenaje dedicado al escritor Herrera Petere, en el que se habló de su amistad con el poeta Luis Felipe Vivanco y al que éste como prueba de

Jose Herrera Petere
José Herrera Pétere

amistad dedicó un poema , alguien hizo un comentario despectivo sobre el poeta por sus ideas políticas; el comentario me indignó, pues aunque solo me guste medir a un escritor o artista por su obra en el caso de Vivanco eran injustas las acusaciones que hacia su persona se vertían. Si bien, es cierto que en los años de la guerra y los primeros de la posguerra Vivanco intervino en actos culturales del bando ganador, pronto manifestó su ruptura con el régimen franquista, decisión que perjudicaría su carrera y su vida. El mismo escribió: vivimos un poco sucios, mal vestidos (...) pero sin vendernos al Opus ni a las derechas, ni al movimiento. Vivimos con intensidad de dependencia intelectual. Y en 1958 escribe: A mí que no soy patriota, a mí que no siento España como nación o unidad de destino en lo universal, me siento cerca de mi tío Pepe aunque no vaya a verle. Avalan estas palabras las escritas en el diario El País por el poeta José Luís Cano refiriéndose a Vivanco: no ocultaba, sino al contrario, su posición política



Ramon Gaya Ramón Gaya: José Bergamín

(...) se confesaba católico, liberal y republicano como su tío Pepe Bergamín a quien admiraba y quería mucho. Recuerdo el valiente poema que publicó en el número homenaje a Dionisio en Litoral.
            Una tarde de verano de los años 50 del pasado siglo Vivanco, de enjuta figura, alta estatura, casi ausente y casi bizco de tanto mirar hacia adentro, apareció sentado en el café La Suiza de Segovia con su mujer la escritora María Luisa Gefaell junto a un grupo de la burguesía y aristocracia, más o menos liberal, que en el café de la Plaza Mayor segoviana se reunía. Ese día el poeta anunció su deseo de pasar los veranos en la ciudad y lo cumplió. En Segovia pasó los veranos de 1955, 1959, 1960 y otoño del 1962. El poeta Luís Martínez Drake se refiere a aquellos años y escribe: ¿Te acuerdas Paco, Ramón, Jesús? , ¿os acordáis de aquel destartalado cuarto de trabajo en Muerte y Vida o de aquel otro más domesticado de San Facundo junto a los Huertos?“. Eran visitas con el silencio por protagonista; más los largos silencios del poeta no excluían su cordialidad. Su estancia en esta ciudad,  hoy olvidada, fue un lujo para Segovia  .
 Luis Felipe Vivanco había nacido en El Escorial el año 1907 de profesión arquitecto y poeta como los hermanos de su madre, Rafael arquitecto y José Bergamín

Casa de Rafael Bergamin
Casa de Rafael Bergamín

 escritor. Los lazos familiares con este último le facilitan la relación con algunas figuras de la generación del 27, con artistas de la Escuela de Vallecas; - sobre la que escribe un poema - y la colaboración en la revista Cruz y Raya que dirige su tío Pepe. Vivanco, por nacimiento, pertenece a la llamada generación del 36 con Miguel Hernández a la cabeza. Si bien, se le asocia, por amistad, con Luís Rosales, Dionisio Ridruejo y los hermanos Juan y Leopoldo Panero; con algunos de ellos intervino en la creación de la I Bienal Hispano Americana de Arte que fue el primer acercamiento en la posguerra al arte contemporáneo. Su postura a favor del arte Moderno fue total y se sentía muy cerca del llamado arte abstracto; el año 1955 dice de Tapies: es lo más fuerte desde Miró, por éste último pintor sentía especial admiración; así cuando muere Picasso, al que había dedicado un poema en su 75 cumpleaños, escribe: Picasso ha muerto viva Miró.
 Vivanco, como arquitecto, que era, presentó a principios de los años cincuenta un proyecto, que no salió adelante, para el altar Mayor de la Catedral de la Almudena en colaboración con otros artistas; por importancia e interés merece destacarse un retablo giratorio obra del escultor Ángel Ferrant, íntimo amigo del poeta y a quien éste dedicará poemas y artículos, publicados algunos en las revistas Vértice 1937 y Escorial 1940. El prestigio de Vivanco en el mundo artístico era grande y su persona respetada; de ahí su

D'Ors
D´Ors, la Condesa de Campo Alange y Vivanco

amistad con los más destacados artistas de la época; él presentaría al pintor Rafael Zabaleta a Eugenio D`Ors, creador del Salón de los Once oasis de modernidad en el árido desierto artístico de aquellos años; desde entonces los encendidos colores de los cuadros del pintor de Quesada iluminarían las paredes del prestigioso Salón. Una mañana Vivanco vino a mí estudio a ver mis cuadros para escribir unas líneas de presentación para mí primera muestra individual en Madrid, ese día le acompañaba Zabaleta desde entonces mantuve una buena amistad con el pintor de Quesada. Años después Vivanco volverá a escribir nuevas líneas para otra muestra que hice en la Sala Darro de Madrid dirigida por el crítico José María Moreno Galván.
Escribe Dámaso Alonso al referirse a Vivanco: este poeta sencillísimo, elementalísimo, poeta desde la vida, y en la vida, a quien Dios ha premiado su humilde voluntad de lo humilde, con un brote inmenso, un soberano brote de la más auténtica poesía. Luís Felipe, amante de la naturaleza y con una visión franciscana del mundo escribe me gustaría recibir a los pájaros en mi despacho, hablar con ellos y preguntarles cosas; el amor a la naturaleza se lo inculcará el poeta a sus hijos; Juan, el más pequeño, destinatario de Lecciones para el hijo - año 1961 - le dice un día a su padre que le gustaría ser un vencejo.

Poema decdicado a la Cabra de Picasso
Poema dedicado a la Cabra de Picasso.
Dedicado a J G de la T

 Poco antes de llegar a Segovia había publicado Vivanco Introducción a la poesía española contemporánea. Y durante los años de estancia en la ciudad preparó un bello libro, a cuya gestación, junto al poeta Luis Martínez Drake, asistí paso a paso y verso a verso, titulado El Descampado, que vio la luz el año 1957 del que decía el autor “mí Descampado es libro de fracaso”; el libro estaba inspirado en el solar de enfrente de su domicilio madrileño situado en la Avenida de Reina Victoria. El piso donde vivía era de extremo ascetismo cercano a la pobreza; allí las losetas del suelo bailaban mientras

de las paredes colgaban cuadros de las más conocidas firmas del momento. Eran años difíciles, con quejas frecuentes por la situación económica “La vida sin dinero, escribe, pesa demasiados días sin poderle comprar el abrigo a mi hijo”, y el escaso eco de su obra “mi alma no llega a nadie”. Poco antes de su muerte coincidimos en La Casa del Libro de Madrid; le encontré más locuaz y más grueso, me dijo que tenía mayor estabilidad económica pero estaba preocupado por su hijo Juan que se encontraba en prisión por sus ideas políticas.

Maria Luisa Gefaell junto a Luis Felipe Penalosa
María Luisa Gefaell junto a Luis Felipe Peñalosa

Desaparecido el poeta su mujer pone en limpio más de 5.000 folios y se ocupa de sus Diarios (1946 – 1975), textos de extrema sinceridad y envueltos en un aura religiosa, que la editorial Taurus publica bajo la supervisión de Sol – hija mayor del poeta - el año 1983. Si bien, los pertenecientes a los años de estancia en Segovia se recogen en Los Cuadernos de Segovia (Estancias y Vagancias). “Amo a Segovia y amo a esta tierra” escribe el poeta, “a la vuelta he dado – escribe Vivanco - un paseo por Segovia. Uno más. Y uno menos que no volveré a dar. Un paseo tranquilo sin imaginación. Primero por San Esteban hacia el Alcázar abajo, al otro lado de las frondas del río, la Veracruz desnuda y sola, la carretera que sube a Zamarramala ya en sombra que me daban ganas de subir por ella”. Sus palabras escritas sobre la ciudad donde sentido religioso y búsqueda de belleza van unidas, se encuentran, entre las más hermosas que a Segovia se han dedicado. María Luisa con fecha de 1978 hace el prólogo y dice: “Los amigos segovianos me animan a publicar estas notas, escritas a vuelapluma por Luís Felipe durante los tres veranos y el principio del otoño que
vivimos en Segovia y quiero que esta edición quede como el homenaje íntimo de un poeta a esa tierra y a esa ciudad que le llenaron los ojos y el corazón”. Más diferentes

Hotel
Recepción del Hotel Las Sirenas

causas retrasarán la salida del Diario segoviano. Para agilizar la publicación de los cuadernos María Luisa nos convocó a Luís Martínez Drake y a mí – como jóvenes – en el Hotel Sirenas de Segovia junto a Joaquín Pérez Villanueva, a Luís Rosales - que no asistió -, creo que a Francisco de Paula Rodríguez Martín y a Luís Felipe Peñalosa; quien al terminó de la larga reunión en la terraza del Hotel le dijo María Luisa: “mañana nada más levantarte llevas el libro a la imprenta del “Adelantado” y hablas con Carlos Herranz”. Mª. Luisa salió muy feliz con los escritos bajo el brazo en dirección al café Castilla donde había quedado con la madre de Martínez Drake. Pero no hubo mañana ni entrega del libro, María Luisa amaneció muerta – casi dormida - en el Hotel Comercio de Segovia, el mismo hotel en el qué Guiomar se hospedaba.

Pegatina del Hotel Comercio
Pegatina del Hotel Comercio

 María Luisa Gefaell no era solo la mujer de Vivanco; María Luisa era musicóloga, clavecinista y escritora además de poseedora de una gran simpatía. Ella, desde su vitalismo y exuberancia creó un mundo de hadas que le acompañaría más allá de esta vida; escribió el Libro de las Hadas ilustrado por el pintor Benjamín Palencia, del que Luís Felipe dijo “es un libro de excepción como se escriben pocos”.En la localidad madrileña de Villaviciosa de Odón, desde una fuente y un paseo, sus hadas la recuerdan.

Las Hadas
Libro de las Hadas
ilustrado por Benjamín Palencia

La muerte de Mª. Luisa originó un nuevo retraso del Diario segoviano de Vivanco pero el empeño del poeta Martínez Drake – quien ve en Vivanco un maestro - consigue su publicación a través de la Diputación de Segovia. La obra se edita en tela gris con un cuadro mío, de aquellos años, en la portada; que refleja las tierras del valle de Tejadilla, “Soledad y amplitud del crepúsculo”ve Vivanco en el antiguo mar de Segovia en su primera visita y “Crepúsculo bellísimo con la luna creciente” en la segunda. La visión que el poeta tiene de Segovia se identifica con el paisajismo plástico de aquellos años.
Poco antes de morir bajo el título Los Caminos aparece una selección de poemas de 1945 a 1965 con palabras explicatorios del propio autor: “Poesía religiosa pero que arranca – dice – del desprecio que siento hacia la forma, los usos deprimidos y mostrencos de la religión oficial…”.El año 1976 aparecen Prosas Propicias; en el prólogo Gerardo Diego escribe “Éste libro no necesita prólogo porque el mismo es su prólogo, logos, y su epílogo”. Hace pocos años ediciones Trotta recogería su poesía completa y, en fecha reciente, una nieta del poeta creo ha publicado una edición artesanal de su obra.

Vivanco
José G. de la Torre: Vivanco

Mediado el mes de noviembre del año 1975 el poeta ingresa en estado muy grave en la clínica de la Concepción. Su hijo llegó desde la cárcel de Carabanchel rodeado de policías y esposado para dar el beso de despedida a su padre; Luís Felipe Vivanco muere el mismo día que el dictador. José Luís Aranguren escribe desde las páginas del País “A diferencia de los más de nosotros, Vivanco escogió el semianonimato, el retraimiento, el retiro” (…), y añade “Murió perturbando lo menos posible (…) escogiéndo cuidadosamente el día en que menos daría que hablar (…)”. En una fría mañana con la ciudad desierta y en medio de un gran silencio, el coche fúnebre parte de la clínica camino del cementerio de Villaviciosa de Odón; a su paso el embajador Antonio Garrigues dice al sacerdote Martín Patino, “Ahí va un gran hombre, un hombre íntegro”.

Torre
Catálogo de la primera exposición de Jesús González de la Torre

Texto de Vivanco
Texto de Vivanco para el catálogo

Titulado Quimeras de la Serrota.

Francisco de Paula Rodríguez Martín, Ramón Ayerra y Jesús González de la Torre.

El poema lleva por título Cabra (Picasso). Publicado en los Papeles de Son Armadans.

Conservo unos infantiles dibujos de sus tres hijos.

Vivanco nos prestaba libros,  entonces de difícil acceso o prohibidos. Recuerdo especialmente el libro de Alberti de pastas rojas que contenía Verte o no verte dedicado al torero Ignacio Sánchez Mejías, poema que mecanografiamos y aprendimos de memoria.

Diciembre 2009 nº 9

eladelantadodeindiana@gmail.com