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Revista de literatura, arte y pensamiento sobre ciudades pequeñas, espacios plegables y ríos escondidos.

Amadeo Olmos*
Felisa Torrego

Amadeo Olmos
Amadeo Olmos:

Energía limpia.
Irradia luz de plata blanca, como luna reflejada en sus pinturas.

Cuadros de energía viva, pura, contenida en cuadrados esparcidos por el cuadro.

Cuadrados de energía blanca, dócilmente colocada en puntos áureos, iluminan, en la oscuridad de la noche, la negrura contenida en puntos negros. Sombras alargadas de inquietudes se disuelven. Desaparece toda sombra.
Son casas de luz blanca, concentrada, alojadas en la noche a la  que alejan. Lunas que toman forma, sobre el lienzo, sobre el bosque.

La cometa.
La estrella polar.
La luz blanca contenida en la osa mayor se proyecta sobre el cuadro de la noche que vive en el jardín, rompe el transcurrir de la sombra y la contiene.  Contempla y sostiene el ser del invadir de la sombra.
Farolillos blancos de luz encendidos por las hadas para que los seres, que habitan en el jardín de la sombra, no tiemblen en plena noche.

Burbujas de aire fresco,
Pompas de jabón,
Pedacitos de cielo  que se introducen, flotando, en espacios densos, opacos, y los despejan.  Refrescan los espacios, abren las mentes encerradas, estrechas, presas, ensimismadas, y las alegran.
Como si un ángel pasara por el lienzo abriendo puertas, encendiendo velas...

Todo está ahí, en sus cuadros...
Con sólo que vuelvan la cabeza, giren el torso, entrarían en el Universo abierto que él nos propone y proyecta. Saldrían de su somnolencia.

Amadeo Olmos
Amadeo Olmos

Todo está ahí.
La situación de dentro y la de fuera de la mente. El entorno cercano y el más alejado. El ser en el Cosmos sin darse cuenta. El hombre, la mujer, de perfil, de espaldas a la  vida luminosa que contienen las esferas, los cielos encerrados en burbujas, pompas de jabón, a su lado, detrás, arriba, abajo. Todo está ahí en el cuadro, como reflejo de la mente abierta al Universo contenido en una pequeña esfera, transparente, cotidiana...


Es en lo cotidiano donde llevamos el Cosmos, el Universo, si nos paramos a mirar un poco...

La fuerza del mar, en la copa  de agua contenida, brama. Las olas se rompen en miles de burbujas de espuma al chocar contra el frío cristal que las contiene, las detiene.
Transparencia pura, energía pura servida en copa de cristal transparente.
Dispuesta se nos ofrece como regalo, ensortijada en rojo terciopelo, gota de agua, burbuja de aire. Todo está ahí.
El pintor nos ofrece su alma.  Todo está aquí con sólo que podamos volver los ojos para mirar y ver lo grande en lo pequeño. La taza de café, el pendiente en el lóbulo de la oreja de su amada, la copa de agua, los amigos, lo cotidiano.
La fuerza del mar, su sal,  en el salero.  Microcosmos que comprende al macrocosmos con salero.

Los objetos cotidianos, los actos cotidianos, los gestos de cada día, las relaciones  próximas, encierran el Cosmos, el Universo. Pero a la vez le detienen  al contenerle y le transforman.
Verlo  depende de nuestros ojos y de nuestro modo de mirar y ver... Agrandarle o achicarle también depende de nosotros. De nuestra mente cerrada en lo cotidiano, en lo próximo, en lo local. O abierta en todas  sus dimensiones al Universo.

Todo está aquí nos dice Amadeo en sus cuadros, lo sobrenatural en la materia cotidiana que vemos, tocamos, tomamos, pensamos.... La presencia de lo Divino en lo Humano. Lo sobrenatural en lo natural. Lo de fuera en lo de dentro. Lo lejano en lo próximo. El Todo en cada Uno.
Todo está aquí, nos dice Amadeo con sus pinturas, y nos lo dice divinamente...

Paisajes con presencia humana dan cabida y paso a lo sobrenatural que flota como burbujas, pompas, finísimas lenguas de plata, cuadrados de energía blanca.
Trepidantes cascadas. Intrépidas. Revoltosas aguas trasparentes, traslúcidas, centelleantes.
Constelaciones de luz sobre la materia incierta, indefinida aún.
Maná caído del cielo, dulcemente, como bailando un vals, suavemente, hacia la Tierra. La va cubriendo, amorosamente,  con ese ritmo de mar en calma que pone su fino espíritu, a través del pincel, para calmar la tempestad del agua y darla hondura.

Energía viva es la pintura contenida en sus  lienzos  “de color variable” como los días. Energía que fulmina todos los puntos negros de la materia del Universo y de nuestras mentes, inundándonos  de luz de plata.

Detengan en ellos sus ojos, luego miren despacio, y ya verán....

 

(*) A propósito de la Exposición de Amadeo Olmos en la galería Nuble de Santander

Diciembre 2009 nº 9

eladelantadodeindiana@gmail.com