Cabecera

Revista de literatura, arte y pensamiento sobre ciudades pequeñas, clavos ardiendo, cabezas a pájaros y pies de plomo

El esgrafiado segoviano

 

Aurora de la Puente Robles

 

Eloísa Sanz: De las ciudades, 7, 2005

 

El viajero que llega a Segovia, se encuentra una ciudad de luz intensa, con una serie de monumentos espectaculares como el Acueducto, el Alcázar, el conjunto de iglesias románicas y sus plazas: San Martín, San Millán o la Merced, por citar algunas de ellas y otros muchos monumentos.

En el deambular por la ciudad el forastero descubrirá un modo muy particular de revestir las fachadas, zaguanes y patios, en los que el muro parece cubierto por un encaje o bordado. Este embellecimiento que se realiza en relieve sobre él, es conocido como “esgrafiado”.

Este modo de decorar reúne varios elementos: materia y color, forma y textura, traza y composición. A través de las múltiples posibilidades combinatorias de los mismos, se produce una de las características más notables de esta original forma de revestimiento, que es la variedad de modelos y el modo de realizarlos.

Aunque, el esgrafiado se realice siempre con los mismos componentes, se repita un mismo motivo, su distribución sobre el muro sea similar, la materia de que está hecho sea la misma, y la técnica de ejecución igual, hacen siempre de él un caso único y diferente de los demás.

Esta manera de ornamentación mural no es exclusiva de Segovia, pues se realiza, aunque con menor intensidad en otras regiones, como Cataluña y Extremadura, y dentro de Castilla y León, en Ávila, y algunos ejemplos en León.

La causa de este modo de embellecer los muros está en las diferentes culturas que en Segovia se asentaron y dejaron su huella y cultura, influyendo en los modos de hacer sobre todo en la arquitectura y los oficios que todavía hoy perduran.

Remontándonos en la historia, la herencia del arte mudéjar en Segovia, está en los musulmanes que hasta aquí llegaron durante la Reconquista, aposentándose en la ciudad después de finalizar esta, y conocidos como mudéjares. Ellos conservaron sus tradiciones artísticas y técnicas, aportando el uso del ladrillo y la madera, en la construcción y en lo decorativo, los procedimientos islámicos decorando los muros.

El Marques de Lozoya, historiador, constata esta influencia mudéjar en la ciudad en su estudio: “ La Casa Segoviana, afirmando: ”   en el siglo XVII y XVIII, se vuelve a la mampostería, sostenida a veces con hiladas de ladrillo. La razón de la preferencia por esta y el desdén por la sillería la hallamos en el mudejarismo, latente siempre en esta maravillosa Segovia, que es una ciudad mudéjar por excelencia”. ( sic).

En mismo trabajo, se refiere a la pobreza de los materiales usados en la construcción, utilizando como solución para embellecer las fachadas el revestirlas con el esgrafiado: “…para cubrir de manera decorosa y noble los muros tan pobremente construidos se hubo de adoptar ese típico revoque segoviano de yeserias recortadas, tan bello y tan resistente, conocido con el nombre de esgrafiado  ”. ( sic).

En las casas populares de los arrabales de Segovia, que en su mayoría son de construcción de estilo mudéjar, de ladrillo con armazón de madera, se encontraban labores de magnifica factura de los que quedan escasos ejemplos.

Lo mismo ocurre en las construcciones del interior de la ciudad, los palacios y las casonas, que son generalmente de mampostería donde también se utiliza el esgrafiado, Isabel de Ceballos Escalera, en su Segovia Monumental hace referencia a esta labor decorativa: “   esta mampostería está cubierta para ennoblecerla, con capa de yeso, sobre la que se estampan motivos propios del estilo que decora la mansión, y que tiene su origen en la mera cubrición de las junturas de las piedras en obras de mampostería o de sillarejo (por ejemplo, en los muros del Alcázar, Casa de Segovia, Torre de Hércules, etc). A esta labor se la llama “esgrafiado” o “aplantillado”, y es un alarde decorativo típicamente segoviano”. (sic.)

La ciudad de Segovia, a lo largo de su historia, pasa por momentos de opulencia construyéndose edificios nobles, y por épocas de probreza, manifestándose estas circunstancias, en todos los ámbitos de la vida, sobre todo en los edificios, de tal modo que a mediados del siglo XIX, el aspecto de la ciudad era tan lamentable por el deterioro de su caserío, que el 20 de julio de 1859, en la sesión celebrada por el Ayuntamiento, entre los diferentes temas a tratar, figura en el orden del día el de: Policía urbana y ornato público: ,    en el que se impone el revestimiento de las fachadas con el esgrafiado”.

Con este acuerdo tomado por el Ayuntamiento y la obligación de cumplirlo, la ciudad cambiará de aspecto, siendo, como dice Antonio Ruiz Hernando, historiador experto en ella, en su Historia del Urbanismo en la ciudad de Segovia del siglo XIII al XIX constata: “…Segovia, una ciudad varada en el siglo XVI y revestida con el nuevo ropaje a fines del XIX”. ( sic).

El ESGRAFIADO, es definido por la Real Academia de la Lengua Española como: “ hacer labores con el grafio sobre una superficie estofada, que tiene dos capas o colores sobrepuestos, de manera que, al quitar la capa exterior siguiendo un dibujo, aparezca el color que está debajo

El Vocabulario Básico de Arquitectura de José Ramón Paniagua (1985), lo define como: “ la técnica decorativa mural, mediante la cual, sobre una superficie lisa y enlucida, se raspa o levanta la primera capa del enlucido de acuerdo con un dibujo previo, consiguiendo de esta forma, el contraste entre dos tonalidades diferentes”.

En el Diccionario de Arquitectura y Construcciones, de Joaquín Soto Hidalgo (1960) es descrito como: “ Decoración de estucos coloreados superpuestos en la que, según el dibujo, se quitan determinadas capas para lograr el efecto apetecido con las inferiores”.

El enlucido o estucado al que se refieren las definiciones anteriores, se realiza directamente sobre el muro del edificio.

En un recorrido por Segovia y su provincia, a través de las siguientes imágenes que acompañan este texto, pueden observarse los diferentes tipos de esgrafiados y su efecto sobre los edificios. El orden en el que se las muestro es cronológico, y va desde los muros de los edificios más antiguos a los actuales.

Iniciamos el recorrido por el edificio civil más antiguo de Segovia que es el Alcázar en el que se encuentran formas iniciales de esgrafiado. Los cimientos de este edificio, fueron descubiertos en unas obras realizadas en el año 1987, y gracias a ellas puede datarse la fecha de su construcción hacia finales del siglo XII.

Sobre este muro construido en mampostería se pueden ver formas poligonales irregulares en las partes inferiores del muro realizadas con mortero de cal apagada y arena que se van transformando en círculos regulares a medida que el muro gana altura. La mampostería -según José Ramón Paniagua- es: “obra de albañilería hecha a base de piedras sin labrar, o poco labradas, aparejadas sin orden de hiladas ni tamaños y unidas con argamasa, yeso o cal”.

En este hallazgo del Alcázar se observan trozos de escoria incrustada en las tangencias de las formas irregulares y circulares. Este material, la escoria, será utilizado en labores de esgrafiado más complejas y de épocas posteriores.
Las fotografías siguientes muestran muros del Alcázar y de edificios, construidos en mampostería, donde podemos ver los diferentes materiales utilizados.

 

Muro de mampostería del Alcázar.
Formas  irregulares con escoria

 

Muro de mampostería del Alcázar.
Zona superior del muro con formas circulares y escoria.

 

Muro de mampostería de la Iglesia de San Andrés (Segovia).
 Siglo XIII?

 


Muro de mampostería de la Iglesia de San Justo (Segovia)

 

Este mismo tipo de muro puede encontrarse en el ábside de San Andrés, que probablemente sea del siglo XIII, y en la Torre de Hércules (edificio de las Madres Dominicas) .

Las formas redondeadas más o menos regulares de unos edificios, se transformaron en gotas, de tamaños diferentes, originadas por la forma de las piedras del muro. Pueden encontrarse estos ejemplos en la iglesia de Santa Eulalia, San Marcos y otros.


Torre de Hércules (Segovia). Siglo XIII.

 

El efecto de “grafía o dibujo”, que en el muro se va creando por la unión de las formas variadas de las piedras con la argamasa, se puede considerar el origen de este modo de embellecer los muros con dibujos de formas en relieve.

Muro de ladrillo y mampostería con grafias en forma de gotas en alto relieve.
La Casa de los Picos.

Muro de mampostería de la Iglesia de Santa Eulalia (Segovia)

 

La construcción de los muros, encontrados en la ciudad y provincia, además de mampostería, son de adobe, material que José Ramón Paniagua lo define:
 ” adobe: masa de barro generalmente con paja, moldeada en forma de ladrillo y secada directamente al Sol”.

Estos bloques eran utilizados en construcciones populares por ser más económico que la piedra y porque sus componentes se encontraban cercanos al lugar de la construcción. Su uso comenzó en la época romana extendiéndose al Próximo Oriente, Asia y Africa, perdurando su utilización hasta el siglo XVIII. 

También se construye con ladrillo, definido este por el mismo autor anterior, como:   
ladrillo: bloque de arcilla moldeada, en forma generalmente de paralepípedo que después de secado, es cocido, adquiriendo una consistencia y dureza que sustituye a la  piedra en la construcción”.

Ejemplos de los tres tipos de muro se han encotrado en la ciudad y en la provincia.

Muro de adobe en  Escalona del Prado, con esgrafiado y greca que lo enmarca

 

 

Restos de una vivienda popular en Espirdo, construida con madera y el muro de ladrillo.

En esta imagen, observamos la utilización del mismo modelo de esgrafiado colocado en diferente posición en cada paño, consiguiendo un efecto decorativo diferente, dato al que hacia referencia anteriormente.

 

Muro de ladrillo y esgrafiado descubierto en las últimas obras, con esgrafiado de círculos superpuestos.
 Convento de Santa Rita. Segovia.

 

Analizando las formas encontrados en los muros, se puede observar la evolución de las mismas, desde el “encintado” bordeando las piedras de la mampostería, estas formas irregulares se van perfeccionando en círculos en los que en algunos casos se incorporan trozos de escoria en los puntos de tangencia. En otros casos la forma irregular deriva en lo que parece una gota de agua. Existen también formas de gotas inscritas en círculos y cuadrados. En el edificio de Santa Rita la tipología es de círculos superpuestos.

Tomando como referencia estas variedades de las formas y sus combinaciones, por los modelos encontrados en los muros, podemos establecer una evolución y cronológica de los mismos:

- formas irregulares: en muros construidos en mampostería con piedras irregulares, unidas por mortero de cal apagada y arena.
- formas redondeadas o circulares: en muros del mismo tipo que el anterior.
- forma de gotas con escaso relieve: en muros de mampostería de piedras irregulares, unidas con mortero dejando la superficie lo más regular y lisa posible.
- forma de gotas con relieve: en alto relieve formando un dibujo a modo de grafía.- ---- forma circular superpuesta vertical y horizontalmente.
- forma de círculo perfecto con dos ó tres gotas en su interior
- forma cuadrada con cuatro gotas en su interior.

Los dibujos muestran la posible evolución, desde la forma irregular hasta los modelos complejos que se dan en la ciudad y provincia.

 

 

Las imágenes que vemos a continuación son una muestra de algunos de las formas citadas.

 

 

Patio de La Casa de los Picos.  Esgrafiado descubierto en las obras de restauración del edificio( año 1970/71)  para Escuela de Arte, con las gotas dentro del círculo  inscrito en el cuadrado de escaso relieve..

 

San Vicente el Real. Fachada con esgrafiado, con el mismo tema que el edificio anterior, de escaso relieve y policromía, fechado en un círculo en 1695.

A partir de estos modelos iniciales, los motivos se fueron enriqueciendo y diferenciando hasta encontrar 169 modelos de esgrafiados diferentes en la ciudad y 664 en la provincia y una relación de 102 artesanos de Segovia y provincia que realizaron esta labor.

En los ejemplos que a continuación vemos, podemos comprobar como una tipología, el cuadrado con cuatro gotas/hojas inscritas y girando alrededor de un círculo, se transforma, dando como resultado un efecto muy diferente.

        

Torreón de Arias Dávila, de mediados del siglo XV (Segovia), y modelo de cuatro gotas inscritas en un cuadrado. Este modelo en diferentes tamaños decora toda la torre.

        

Calle Daoíz nº 18 (Segovia), y modelo de plantilla, variante de la anterior.

 

             

Calle Obispo Covarrubias nº 2 (Segovia), y modelo de plantilla, variante de las anteriores.

 

         

Capilla del Hospital de Viejos (Segovia), y modelo  más complejo que los anteriores.
( Actual Museo de Arte Contemporáneo  Esteban Vicente)

El efecto final sobre el muro, puede ser muy diferente, utilizando el mismo modelo, todo depende de según se coloque la plantilla: en serie continua, alterna, por simetría horizontal y verticalmente.

 

Los materiales

Los materiales que originariamente se utilizaban y han seguido utilizándose para elaborar la argamasa o mortero que une las piedras y dar el revoco a la fachada son: arena, cal apagada, agua y colores.

La arena, según su procedencia, puede ser de mar, río o mina. La más indicada para la realización de esgrafiados es la de mina porque lleva menos componentes vegetales y orgánicos en suspensión. La de mar o de río contienen componentes y al ser mezclados con la cal, reaccionan y dan lugar a manchas y burbujas que deterioran la superficie del muro y posteriormente revientan, levantándose la capa que recubre el muro. La arena de mina tiene la ventaja de que sus partículas no son redondeadas y al fraguar con la cal queda una masa mucho más compacta.

La cal ( según el Vocabulario Básico y de Arquitectura, 1985), es:
cal: una sustancia blanca, cáustica y alcalina”.

Esta procede de la piedra caliza, que se encuentra en la naturaleza, en su mayor parte, como un carbonato cálcico, y que al ser cocida a altas temperaturas se transforma en óxido de calcio o cal viva. Este material no puede usarse sin ser apagado con abundante agua, convirtiéndose así en cal apagada.

Un dato interesante sobre la utilización de cal para la construcción en Segovia, y su provincia, se encuentra en el Pascual Madoz, (1984), en su DICCIONARIO GEOGRAFICO-ESTADÍSTICO-HISTÓRICO DE CASTILLA Y LEÓN, TOMO de Segovia, en el que además de datos de los pueblos sobre el censo, cultivos, clima, etc., aporta información sobre pequeñas industrias como molinos, hornos…... En pueblos cercanos a la ciudad en los que había hornos de cocer cal, entre los años 1845-1850, destacan: “ Ituero y Lama, con un censo de 43 vecinos; dos hornos para fabricar cal y otro para tejas”. “En Vegas de Matute, con un censo de 442 vecinos, había 8 hornos de cal y uno de baldosa y ladrillo”.

Esta información demuestra que la cal era un material demandado.

En la actualidad existen otros tipos de cal y materiales nuevos, que se utilizan en su lugar, pero la diferencia de resultado y efecto estético es notable.

El agua es el aglutinante que se usa para hacer la mezcla de cal apagada y arena, debe ser potable.

En cuanto al color pueden encontrarse ocres y blancos. Los diferentes colores ocres se deben a la procedencia de la arena.  El color grisáceo, se conseguía mezclando carbón mineral  molido o hueso calcinado en polvo, que mezclado con la masa de arena y cal se conseguía el color con mayor o menor intensidad.

 

Los utiles

Los útiles y las herramientas que se utilizan en la realización del esgrafiado son las comunes para cualquier enlucido.
- el fratás, instrumento compuesto por una tablita lisa, cuadrada o redonda, con un saliente en medio a modo de asidero.
- la paleta o palustre, con el que  se arroja la masa de cal y arena sobre el muro y con el fratás se allana para que resulte regular y liso.
- punzón o grafio, herramienta que se utiliza para dibujar, levantar y raspar el revoco que se necesita retirar. Este junto con la plantilla, son los dos elementos específicos del esgrafiado.
- la plantilla, es el elemento propio e indispensable para realizar esta labor. Consiste en un soporte que puede ser de papel fuerte, cartón, madera o metal, en la que se ha dibujado el motivo de esgrafiado y vaciado/recortado, que va a ser motivo de decoración del muro.

En algunos esgrafiados populares, se puede comprobar que, no se ha utilizado plantilla, en estos casos, el dibujo se resuelve a mano alzada.

 

Plantilla de metal, para hacer grecas y esgrafiar los cercos de ventanas y puertas.
   
Juan Gómez (constructor y autor de muchos de
los esgrafiados de la ciudad y provincia) con plantillas.

 

Plantilla de hierro. En este caso el modelo es la placa de horno
de las cocinas de leña. Modelo usado en Segovia, Brieva ….

 

Modelo de plantilla en metal, colocada sobre el muro que ha sido esgrafiado con la misma.

 

Plantilla realizada por J. Cabrero, albañil natural de Aguilafuente.

 

Turégano. Calle Máximo González nº 19
 Esgrafiado realizado con la plantilla anterior

 

Modo de realización

Para llevar a cabo la labor del esgrafiado, se prepara el muro con una primera capa de mortero de arena de mina gruesa y cal apagada bien tamizada y con color.

La segunda capa se hace con otro mortero de arena pero más fina que la anterior y cal apagada. Además este segundo revoco debe ser un mortero lo más batido y “trabajado” posible. También es conveniente que no tenga más de medio centímetro de espesor.

Una vez fraguado el tendido del primer revoco se aplica el segundo, teniendo en cuenta que sólo se debe cubrir la parte de muro que se pueda trabajar en el día, estando fresco el segundo revoco, se pasa con la plantilla el dibujo siempre de arriba hacia abajo, con el fin de no deteriorar el trabajo ya realizado. A continuación con el grafio se levanta el mortero con rapidez antes de que fragüe, raspando hasta que el color del primer revoco aparezca.

Existen variantes en la técnica como son: a un tendido, a dos tendidos, acabado con cal, esgrafiado embutido y de varias capas.

En los ejemplos que acompaño puede observarse que hay esgrafiados que apenas tienen relieve y que en cambio otros tienen un relieve más notable, pudiendo distinguir en ellos aquellos que sobresalen apenas unos milímetros y aquellos en que los el relieve alcanza hasta dos centímetros.

Dada la falta de documentación sobre el tema del esgrafiado, resulta poco menos que imposible, justificar científicamente el origen de los motivos que aparecen en la ornamentación de los edificios. No obstante puede partirse, como primera hipótesis, de la estrecha relación existente entre los diferentes oficios de la construcción.

Es conocido que en la Edad Media, las actividades profesionales se organizaban en gremios y se regulaban por las ordenanzas, en las cuales se establecían las normas para acceder legalmente al oficio y también a los conocimientos que el aspirante debía demostrar para integrarse en él. Había unas normas generales que eran comunes a todos ellos y otras específicas para cada oficio según las características propias del mismo. En las Reales Ordenanzas de 1547, en el reinado de Carlos I, se especifica lo que el albañil debe saber para ejercer el oficio, indicando las diferentes categorías profesionales como: grados de aprendiz, oficial, maestro de obras y cómo pasar de un grado a otro superior, teniendo que pasar un examen que era supervisado por los beedores. Toda esta normativa se cumplía para trabajar dentro de la ciudad, quedando exentos los que trabajaban en los arrabales y extramuros (González Asenjo, 1984)

La estrecha relación entre todos los oficios de la construcción y la existencia de pruebas regladas que había que superar para poder acreditar conocimientos y ejercer el oficio me llevó a buscar motivos ornamentales que se realizaban en piedra o madera. Los mismos motivos se encontraban en el esgrafiado.

Así por ejemplo, en la Iglesia románica de San Millán, fechada en año 1100, la decoración de las metopas de los aleros está realizada en escamas y se realiza también en algunos esgrafiados. Del mismo modo la roseta de cuatro hojas y la de ocho, también se encuentra en esgrafiados.


Iglesia de San Millán. Año 1100.

 

En la iglesia de San Martín cuya construcción se sitúa en el siglo XII, en el pórtico se encuentran los círculos superpuestos.

 

Sala del Trono del Alcázar de Segovia, modelo de las cuatro gotas mostradas anteriormente.

 

En edificios de estilo gótico se encuentran modelos tanto en yeserías, como en trabajos en madera y talla en piedra que han sido utilizados en esgrafiado.

 

Talla en piedra del antepecho de la Catedral de Segovia, este modelo esta realizado en un edificio de la calle  Daoiz.

 

El resto de los motivos encontrados sobre todo en la provincia son de carácter popular, encontrándose los mismos motivos o muy similares en objetos populares de uso cotidiano como los sellos del pan, bordados o en útiles de pastores.

Como conclusión, este modo de decorar los edificios que es el Esgrafiado sólo se da con tanta intensidad y variedad de modelos en Segovia y su provincia.

Finalmente, se ilustra este artículo con fotografías de esgrafiados especialmente interesantes por su factura, algunos con la fecha de su realización y los nombres de las personas que los costearon.

Algunos de los ejemplos han desaparecido.


Escuela de niñas de Sangarcía. Pacho nº 4. Fechada en 1700

 

Navares de Enmedio. Calle La Fragua nº 4. Fechado en 1895.
En este edificio se utilizan dos modelos, con una estructura similar. Uno rematado en líneas rectas y quebradas y otro en curvas.

 

Abades. Calle de los Remedios 7, antiguamente nº 3.
Realizado por Aurelio Marazuela Martín en 1900


 

 


Valleruela de Sepúlveda. Calle del Pilón s/n.
Año 1901. A costa de Pedro Moreno y Josefa Garcia

Santa Marta del Cerro. 1902.
A costa de Andrés Burgos y Lucia García

 

Esgrafiado de Mudrián. Plaza Mayor s/n. Año 1907

 

Esgrafiado de Marazuela y Melque de Cercos.

Esgrafiado de Santo Domingo de Pirón. Plaza Mayor

Aldeonsancho. Calle Jardín, nº 9

               

Vegas de Matute. Plaza Mayor, nº 12.

Otero de Herreros, Plaza Mayor  s/n.

 

Esgrafiado de Prádena. Calle Pedro Enriquez Caballero, 18.

 

Esgrafiado de Valseca, calle de Los Caños, 30

Segovia. Plaza del Doctor Gila, nº16

Esgrafiado en Paradinas


 

Bibliografía

 

1.ALCÁNTARA, Fco. , PEÑALOSA Y CONTRERAS, Luis Felipe. BERNAL MARTÍN, Salvador: : Los esgrafiados segovianos. Segovia. Cámara Oficial de la Propiedad Urbana. 1971.
2. ACTA DEL AYUNTAMIENTO. Libro de los Acuerdos. Archivo Municipal de Segovia. 20.VII.1859.
3. AVRIAL Y FLORES, José Mª: Segovia pintoresca y el Alcázar de Segovia. Segovia. Instituto Diego de Colmenares. 1953.
4. AZCÁRATE RISTORI, José M:    Arquitectura mudéjar en Castilla y León. León. C.S.I.C. 1981.
5. CÁMARA OFICIAL DE LA PROPIEDAD URBANA DE SEGOVIA: Ciudades Histórico-Artísticas. Segovia.
6. CEBALLOS-ESCALERA, Isabel de: Segovia Monumental. Madrid. Plus Ultra. 1953. Pag. 83.
7. COLMENARES, Diego de: Historia de la Insigne Ciudad de Segovia y compendio de las Historias de Castilla. Academia de Historia y Arte de San Quirce. 1970.
8. DOERNER, Max: Los materiales de pintura y su empleo en el arte. Barcelona. Reverte. S.A. 1982.
9. GONZÁLEZ ASENJO, María: Segovia. La ciudad y su tierra a fines del medioevo. Segovia y Madrid. Exma. Diputación de Segovia. Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia. Departamento de Historia Medieval. Universidad Complutense de Madrid. 1984.
10. MADOZ, Pascual: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Castilla y León Tomo de Segovia. Valladolid. Ámbito.1984. Edición facsímil. Madrid, 1845-1850.
11. MARQUES DE LOZOYA. : La casa Segoviana. Segovia. Publicaciones de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad. 1978. Pág. 4 y 5.
12. NIETO ALCAIDE, Víctor: El mito de la arquitectura árabe. Lo imaginario y el sueño de la ciudad clásica. Fragmentos números 8 y 9, 1986. Pags. 133-134, 135- 136.
13. PUENTE ROBLES, Aurora de la: Modelos y Tipologías del Esgrafiado en Segovia. Madrid. Tomos I Y II. Editorial de la Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Bellas Artes. Departamento de Pintura.  1989.
14. PUENTE ROBLES, Aurora de la: El Esgrafiado en Segovia y provincia. Modelos y Tipologías. Segovia. Exma. Diputación de Segovia. 1990.
15. REJÓN DE SILVA, Diego: Diccionario de las Nobles Artes para Instrucción de los Aficionados y el uso de los profesores. Murcia. Conserjería de Cultura  y Educación de la Comunidad Autónoma. Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos. Galería-Librería Yerba. Departamento de Historia del Arte de la Universidad. Caja Murcia. 1985.
16. RUIZ HERNANDO, Antonio. :Historia del Urbanismo en le ciudad de Segovia del Siglo XIII al XIX. Segovia, 1982. Tomo I. Pag, 148.
17. RUIZ ALONSO, Rafael: El Esgrafiado. Un revestimiento mural en la provincia de Segovia. Segovia. Caja Segovia. Obra Social y Cultural. 1998.
18. SOTO HIDALGO, Joaquín: Diccionario de Arquitectura y Construcciones. Madrid. Instituto Geográfico y Catastral. 1960.
19. TORRES BALBÁS, Leopoldo: Arte mudéjar . En” Arts Hispanie”, Madrid. Plus Ultra. 1949.
20. VILLANUEVA, Juan de: Arte de la albañilería. Madrid . Editora Nacional. 1984.
21. VV.AA. NARRIA.- Revista de Estudios de Artes y Costumbres Populares. La Provincia de Segovia. nº 6. Edita la Universidad Autónoma de Madrid. Canto Blanco. (Madrid) 1975.

Junio 2008 , nº 8

eladelantadodeindiana@gmail.com